Siempre, solidario. Mi brazo y fuerza están contigo, Carlos Abad.

Por: Roberto Polo| La raya

Oaxaca, México.- Carlos Alberto Abad está amenazado. Sus reportajes que exhiben la innegable crisis en el sector comercial de Tuxtepec le han valido ataques y amenazas desde el anonimato. Y hoy, cuando la violencia golpea con dureza a ese municipio, es necesario manifestarlo.

No podemos quedarnos callados ante la amenaza, consignada, tal pareciera, desde el poder público y que, utilizando cuentas ficticias, ha orquestado una campaña a través de Facebook para desprestigiar, atacar y amenazar a quien, haciendo honor al humilde ejercicio del periodismo, ha salido a las calles a reflejar su realidad.

En sus recientes entregas –publicadas en El Piñero de la Cuenca— Carlos Abad ha dado cuenta de la irrefutable crisis que priva en el sector comercial de la zona centro de Tuxtepec, retratando, incluso, su situación con fotografías y videos que no dejan duda del agrio contexto.

Para la tarea, como todo reportero de calle, gastó la suela recorriendo cuadra por cuadra y entrevistando a la gente y a fuentes del ramo comercial y hotelero, las cuales confirman y aceptan que su economía está sufriendo una de sus peores temporadas, a tal grado que, tan solo en el sector hotelero, han sido despedidos más de 80 empleados en tan solo cuatro meses.

Su labor, pues, está manifestada con bases, señalando todas las aristas de la gran problemática social. Sin embargo, hay quienes a sabiendas del indiscutible escenario, se han encargado de maquinar ataques para silenciar y utilizar el miedo como arma, sin mediar las consecuencias.

Para nadie es un secreto que en Tuxtepec la seguridad no está garantizada y mucho menos cuando a plena luz del día, en horario de entrada de escolares, atacan y acribillan a un varón para despojarlo de su dinero y dos celulares. Entonces, cuando el aparato de intimidación se activa en contra un reportero, el riesgo está latente. Un síntoma diabólico y atroz en contra de la vida humana.

Estos actos de intimidación se dan en vísperas del Carnaval en el que, de acuerdo al presidente municipal, Fernando Bautista Dávila, habrá total seguridad para los tuxtepecanos y visitantes, una invitación que no ha terminado de cuajar en virtud a que la violencia es incesante, alarmante y angustiante, máxime que la sangre se riega todos los días, a cualquier hora y en cualquier lugar. Entonces, cuando la realidad se ve plasmada, la reacción es violenta, brutal.

Carlos Abad no está solo, detrás de él hay un pueblo que observa el mismo retrato, la misma pena y el mismo clamor. Y a su lado, como brazo solidario, está todo el equipo que integra a El Piñero de la Cuenca.

No podemos sujetarnos a la intimidación sin exponerla. Y no podemos claudicar en la humilde misión de seguir informando. Exigimos que su caso sea investigado y castigado.