Por Juan Ramón Negrete Jiménez
Colima, Col., 23 de septiembre de 2022.- En pleno centro de la ciudad de Colima, frente al Jardín Libertad, se encuentra el edificio de Palacio de Gobierno, obra que, de acuerdo a los historiadores, se construyó entre 1877 y 1906, a cargo del maestro Lucio Uribe.
Quienes han escrito sobre él, destacan que “su fachada, de estilo neoclásico, guarda algunas reminiscencias de tipo francés, entre las que destaca el balcón principal con sus columnas exentas. Sobre él descansa una réplica de la campana de Dolores y un cubo con un antiguo reloj traído desde Alemania en 1891”.
En el período de la primera gobernadora del país, la maestra Griselda Álvarez Ponce de León, allá por el año 1981, instruyó para que fuera reparado el reloj, mismo que adorna la fachada principal de este emblemático edificio.

El reloj que se encuentra en Palacio de Gobierno, en la cúpula sobre el despacho el gobernador estaba fuera de operación por falta de mantenimiento, abandonado y con algunas piezas no originales.
El reloj funcionó algún tiempo, sin embargo, por el abandono y esa falta de mantenimiento cayó en desuso.
En la administración anterior que encabezó Ignacio Peralta Sánchez, al llevarse a cabo los trabajos de reconstrucción de Palacio de Gobierno, también se trabajó en la restauración del reloj de palacio de Gobierno, misma que inició el 17 de julio de 2020.
Técnicos de la fábrica de Relojes Centenario, realizaron la revisión y análisis del daño que se tenía en la maquinaría; y se determinó fabricar y cambiar los engranes, flechas y bujes desgastados; realizar un ajuste de la maquinaria general; ajuste de minutaría y limpieza de carátula; ajuste de campanas; calibración y pintura en general.

El emblemático reloj, estaba funcionando a la perfección, contaba con un sonido de campanadas que repicaban cada quince minutos y cada hora, y era el disfrute no solo de los colimenses, sino de los turistas que visitaban el centro de la ciudad de Colima.
El pasado 19 de septiembre de 2022, fiel testigo del transcurrir del tiempo, sufrió los embates del sismo de 7.7 grados de la escala de Richter, y exactamente a la 1 de la tarde con 06 minutos (1:06), paró sus manecillas en las tres carátulas del reloj la que da al norte, la que da al poniente (el frente de Palacio) y el que da al sur.
Detuvo su marcha para que los estudiosos de los hechos históricos tomaran nota exacta del momento en que Colima volvió a ser víctima de un nuevo movimiento telúrico.
Ahí no pasa el tiempo, el reloj de Palacio de Gobierno, es un testigo fiel de los hechos que han afectado a nuestro estado.
Que si en el edificio vecino, el de la Basílica Menor-Catedral de Colima, sufrió los estragos del movimiento telúrico, y de la torne sur del campanario, una campana cayó de su sitio original y que fue detenida por los barandales de herrería y la columna de ese campanario, si alguien quiere saber a qué hora ocurrió el hecho, solo deben voltear a ver el Reloj de Palacio y ahí las manecillas se quedaron fijas a la 1:06 de la tarde.
Al detener sus manecillas el reloj se mantiene como un testigo mudo de los hechos que han causados estragos a nuestra entidad.


