Con relación a los falsos señalamientos hechos por actores políticos el día de hoy, en torno a que se compró a sobre precio el terreno en donde se reubicará la zona militar, se realizan las siguientes precisiones:

El terreno en cuestión mide 63 hectáreas y está a pie de la autopista Colima-Manzanillo.

El precio que se pagó fue de 58 millones de pesos, lo que es incluso menor a su valor según avalúo del Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales (Indaabin) -máxima instancia de valuación de bienes en el país- el cual determinó que el costo del predio es de 61 millones de pesos. (Anexo avalúo)

Es decir, no sólo no compramos a sobreprecio, sino que compramos 3 millones de pesos por debajo del avalúo.

Es ridículo afirmar que un predio de 63 hectáreas cuesta 1 millón de pesos, cada metro cuadrado tendría un costo de 1 peso con 50 centavos.

Y en cuanto a los señalamientos sobre a quién le compramos, la respuesta es: a la familia que comenzó a adquirir las parcelas desde 1994. (Anexo documento)

Por cierto, el expediente completo lo entregamos al Congreso del Estado, a la Sociedad Civil y hay una copia en el Archivo Histórico del Estado, para que cualquier ciudadano pueda consultarlo.

Quisiera concluir con una reflexión: las campañas electorales, como todos los asuntos públicos, exigen honestidad, claridad y congruencia. Es lo mínimo que se puede ofrecer a la sociedad. No deben ser un espacio para el engaño, la mentira o manipulación como herramientas para congraciarse con un sector de la opinión pública. Quienes mienten menosprecian la sensibilidad e inteligencia de la sociedad.