Rogelio Guedea 

La alianza contra Morena en Colima 

La lucha por el poder en Colima para las próximas elecciones de 2021 ha llevado a los partidos opositores a Morena a pensar en un gran bloque que pueda hacerle frente y evitar no solo que la llamada 4T se haga de la gubernatura del Estado sino que también arrase en los municipios y en el congreso. Para ese motivo, recientemente se reunieron los líderes del PRI, PAN, PRD y Nueva Alianza y anunciaron dicho frente. A primera vista suena muy alentador que cuatro partidos (dos de ellos con sólidas estructuras: PRI y PAN) quieran unirse en un mismo propósito electoral con el fin de detener la avanzada de otro partido (Morena) al que consideran socialmente pernicioso (como en muchos ámbitos ciertamente lo es), pero visto ya en frio en este proyecto político lo único que se advierte es que en una alianza en lo primero que se debe pensar es en ceder, palabra clave si se quiere construir algo en común, y la experiencia y la historia local y nacional nos han enseñado que en la naturaleza misma del político y la política mexicana ceder no es una actitud de uso consuetudinario. Tan no lo es así que, apenas se anunció esta posible alianza, en el PAN se hicieron notar los dos grupos que lo dividen: uno liderado por Jorge Luis Preciado y otro que tal parece empieza a tener como su puntal al ex presidente municipal de Villa de Álvarez Jesús Dueñas, quien reprochó esta alianza. En el PRI no se han manifestado todavía abiertamente porque hay un gobernador y un líder del partido que todavía disciplinan, pero ya han salido voces por aquí y por allá que cuestionan este posible acuerdo pluripartidista. El PRD y el PANAL, por su parte, y debido a su propia condición satelital terminarán conformándose con lo que se les designe, a menos que realmente luchen por una justa paridad en la composición de la cartera electoral, lucha que igualmente puede impedir la cristalización de la alianza. Pero si ya llegar a un acuerdo aliancista entre estos partidos es difícil por las razones anteriormente dichas, peor aún será poderse poner de acuerdo en quiénes serán los candidatos que competirán en la elección tanto para gobernador como para los municipios y el congreso. Porque si van a hacer una gran y maravillosa alianza en donde van a resultar los mismos rostros políticos de siempre (seguramente intentarán imponerse los que tengan más poder dentro de su partido aunque estén desacreditados socialmente), entonces este gran esfuerzo no servirá absolutamente para nada. Lo mismo se puede decir de los nuevos partidos que competirán solos en las próximas elecciones: de qué sirve que sean nuevos si no ofrecen nada nuevo, incluso los conforman muchos rostros ya probadamente desacreditados por la sociedad. La palabra ceder, por tanto, que he utilizado al principio, no sólo tiene que ver con la actitud que deben asumir los partidos aliancistas entre sí, sino también con la forma en que deben elegir a los candidatos que conformarán esa alianza, porque si se unen para ofrecer a los mismos políticos de siempre y no perfiles distintos, de probada honestidad y de real ascendencia social,  de nada servirá el esfuerzo y no harán sino hacérsela más fácil a su enemigo común: Morena, sobre el que también hay que decir que deberá tener mucho cuidado de las decisiones aliancistas que tome y de los candidatos que postule. Vendrán, pues, tiempos difíciles para la política local y para la sociedad colimense porque, por lo visto, y hasta lo que se percibe hasta ahora, los partidos políticos están pensando en la forma en que van a sobrevivir ellos mismos y no realmente en la manera en que traerán el bienestar real a la sociedad que pretenden representar. Como siempre.