Por Juan Ramón Negrete Jiménez

Vaya espectáculo el que armaron algunos diputados y diputadas integrantes de la Quincuagésimo Novena Legislatura, quienes exhibiéndose de cuerpo entero dejaron ver el nivel de política con el que se manejan, haciendo berrinches, tratando de arrebatar y de imponerse sobre los demás aunque la razón no les asistiera y generando connatos de violencia, arremetiendo contra elementos de seguridad y enseguida hacerse los agredidos.

Todo comenzó cuando un reducido grupo de legisladores, para ser exactos dos diputados y cuatro diputadas “secuestraron” las instalaciones del Poder Legislativo, colocando cadenas y candados en los accesos principales y en el acceso por el sótano, además de los candados pusieron hasta barricadas compuestas de escritorios y botellas gigantes de plástico, atadas al cancel principal, como preparándose para un enfrentamiento en donde harían la resistencia para evitar que ingresaran.

Colocaron casitas de campaña y un toldo, todo ello instaladas en las puertas de acceso al Congreso tanto por la entrada principal, como por Calzada Galván, para  que si alguien quisiera pasar, tendría que hacerlo sobre quienes se encontraban dentro de esos casas de campaña.

En el interior del Congreso Vladimir Parra, Livier Rodríguez Osorio, Ana Karen Hernández, Claudia Aguirre y Arturo García Arias, se adueñaban de las instalaciones del pueblo, y las secuestraban para impedir a como diera lugar que este martes pudieran ingresar los demás integrantes de la Legislatura para desarrollar la sesión pública ordinaria convocada  para las 11:00 horas, en donde se habría de presentar el dictamen que contenía la solicitud de autorización del Ejecutivo para contratar uno o más financiamientos hasta por 740 millones de pesos.

Hay que mencionar que para sentirse protegidos hicieron acudir al grupo de morenistas encabezados por Marisa Mesina, Efraín Naranjo, Armando Aguilera, Leonardo Gutiérrez, así como un grupo de habitantes de la comunidad indígena de Zacualpan  a quienes trajeron desde la tarde del lunes y que luego me confiaría uno de los ancianos utilizados que “aquí dormimos en el cuarto de herramientas; mandaron por nosotros nos trajo el esposo de Zenaida, ¿sí lo conoce, verdad? Él fue por nosotros”.

Y que luego a esas personas, hombres y mujeres los pusieron este martes como carne de cañón, custodiando la entrada al Congreso por Calzada Galván y otros entregándoles cartulinas renegando del financiamiento y aleccionándolos para que repitieran “Nacho, no te damos permiso para que contrates más deuda”.

La soberanía del Congreso, la inviolabilidad del recinto parlamentario a que hace referencia el Artículo 42 de la Ley Orgánica del Poder Legislativo, esos diputados y diputadas la echaron al cesto de la basura, arrogándose para sí una facultad que no tienen y que nadie les confirió, pues es exclusiva del presidente de la mesa directiva, y lo peor, que permitieron que personas ajenas al Poder Legislativo, entraran y salieran a las instalaciones del Congreso, como si entraran su propio hogar.

Lo mismo metiendo refrescos, que comida chatarra o alimentos, nadie se registraba, utilizaban a algunos jóvenes para que custodiaran el cancel para que solo ingresaran los que los y las diputadas que estaban en el interior autorizaban

Sobra decir que en todo este desgarriate, la mayoría de los manifestantes, empezando por las personas adultas que trajeron de Zacualpan, no guardaban la mínima medida de protección en contra del Coronavirus, no había cubrebocas, no se lavaban las manos, no había gel antibacterial, aquello era una romería.

Sin condiciones para sesionar en el Congreso…

Afuera en donde fue el estacionamiento colocado en la esquina de Calzada Galván y calle Los Regalado, habían colocado un toldo y que la gente utilizada para este plantón autollamado de “resistencia civil”, ahí tuvieron que soportar la lluvia que cayó la noche del lunes.

La mañana de este martes cuando comenzó a llegar el personal al Congreso local, se encontraron con que “nadie puede pasar, tenemos tomado el Congreso”, era la respuesta que recibían de los o las diputadas que estaban en el interior impidiéndoles ingresar a realizar sus labores.

Cerca de las once de la mañana llegan a las inmediaciones del Congreso los diputados de todos los grupos parlamentarios, encabezados por el presidente de la mesa directiva, los coordinadores de los grupos parlamentarios del Partido Verde, del PAN, las diputadas únicas de Movimiento Ciudadano y de PANAL, la diputada independiente, en fin, todos los que participarían en la sesión pública ordinaria.

Fueron recibidos con una rechifla, con un hostigamiento a manera de provocación, hubo algunos empellones, pisotones y algunas expresiones “diputados vendidos”, “traidores”, etcétera, etcétera el presidente de la mesa directiva Memo Toscano no se enganchó y verificaron que no podían ingresar al inmueble, de todo ello dio fe un notario público, por lo tanto no existían las condiciones para poder celebrar en su sede la sesión a que habían sido convocados, pues la casa del pueblo, la máxima tribuna del estado, estaba secuestrada por unos cuantos, luego procedían a retirarse para evitar seguir siendo objetos de violencia política y de violencia verbal.

Mientras eso ocurría por Calzada Galván, por la puerta de acceso al sótano salían al enrejado Vladimir Parra, Livier Rodríguez, Ana Karen Hernández, Arturo García Arias, Claudia Aguirre y para eso ya se había sumado la diputada Araceli García Muro, adentro estaban también Leonardo César Gutiérrez, y otros.

El coordinador de MORENA decía a los medios que se mantendrían dentro del recinto legislativo el tiempo necesario, “hasta que recapaciten los de la Comisión de Hacienda, y vengan y pidan perdón al pueblo de Colima y que no insistan en presentar el dictamen de la solicitud de endeudamiento, hasta que haya foros, y haya reuniones con ¿Cómo Vamos? Colima, con algunas cámaras, con especialistas, el endeudamiento no pasará”, insistía.

Ante la pregunta por qué mantenían secuestradas las instalaciones del Congreso, Parra Barragán se hacía el desentendido, “no, no están secuestradas, estamos abiertos al diálogo, que vengan, que nos pidan disculpas, que vuelva a reunirse la Comisión de Hacienda y los dejamos entrar, pero les decimos no a la deuda, no más endeudamiento”.

Así transcurría la mañana y después del mediodía, desde el interior del Congreso, se ordena una movilización de los jóvenes y mujeres que estaban de plantonistas, incluso sale el director de comunicación social del Congreso a decir a los medios que todos iban hacia el restaurante “La Troje”, “vayan, allá está la nota, allá van a sesionar los diputados, qué están haciendo aquí”, señala.

Salía una camioneta repleta de jóvenes con la consigna de no dejar sesionar a los demás diputados, y que fueran a “tronar” esa posible reunión, pero al poco rato regresaban desencantados, había sido “borrego”, aunque eso había servido para que las activistas encabezadas por María Silvia Guardado, Teresita Mascorro y otras mujeres, se fueran a paso apresurado rumbo a “La Troje”, porque a ellas no las llevaron en vehículo.

El zafarrancho…

Ya en horas de  la tarde, empezaban a correrse rumores que si sesionarían, que cómo sería, que quien convocaría, y los que tenían tomado el Congreso insistían en que “esa sesión es ilegal”, “no la pueden convocar” y así, cosas por el estilo.

Por fin llegó a través del grupo de whasapp de los legisladores el aviso son citados a celebrar una sesión virtual, donde a pesar de los insultos y amenazas principalmente de la diputada Livier Rodríguez, hacia sus compañeros se desarrolla la sesión, señalando que como no había las condiciones para reunirse en el Palacio Legislativo se proponía a la asamblea una sede alterna, para sesionar de manera física a las seis de la tarde de este martes.

Para ello se puso a la consideración de los diputados conectados en la sesión virtual el Acuerdo número 40, donde se aprobó autorizar como recinto legislativo del Congreso del Estado, la sede de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado, ubicado por la calle Palma Ruvelina número 1150, en la colonia Colinas de Santa Bárbara, en la ciudad de Colima.

Las y los diputados comenzaron a llegar a la sede alterna y empezaron a tomar sus lugares eran las cinco cuarenta de la tarde; el primero que arribó de los legisladores que tenían tomado el Congreso, fue el diputado Arturo García Arias, llega saludando, va hacia donde están los panistas Fernando Antero, Paco Rodríguez, y hacia donde estaba Julio Anguiano, intercambian palabras de saludos, y aunque nadie daba el primer paso la tensión se sentía en el ambiente.

Luego arriban las diputadas Ana Karen Hernández, del PT y Blanca Livier Rodríguez Osorio, saludan a las diputadas que ya estaban en el interior, sobre todo la petista abraza de manera muy efusiva, como las grandes cuatachas, a la panista Gretel Culin.

Por su parte Blanca Livier Rodríguez, avienta su bolsa y sus documentos que lleva sobre la mano a la mesa, en el lugar desde donde ella habría de seguir la sesión, lo hace con desdén, lleva su celular en la mano y ya está realizando alguna transmisión a través de sus redes sociales.

Y lo primero que dice es “mira ya están aquí, ah, allá está Julio (refiriéndose al presidente de la Comisión de Hacienda), el que no da la cara, el traidor, miren, ni siquiera voltea” y mientras va narrando las cosas dirige sus pasos hacia donde estaba sentado el diputado tecomense con el ánimo de seguirlo hostigando.

Pasan los minutos, comienzan a tomar sus lugares en las mesas dispuestas para ello; otras seguían haciendo sus transmisiones, de pronto se escuchan golpes y gritos en el exterior.

Todo mundo corre hacia afuera del auditorio hacia lo que es la entrada principal a las instalaciones de la FSTSE, todo era confusión jóvenes y mujeres algunos caídos, gritos, llantos, amenazas, un grupo de policías resguardando el acceso y resistía el embestida de un grupo de jóvenes, que acompañaban a Vladimir Parra, ahí estaban los ancianos y mujeres de Zacualpan, a quienes los habían trasladado a que trataran de ingresar al local para “tronar” la sesión.

Todo es confusión, se salen del local las diputadas Livier Rodríguez y Ana Karen Hernández y se suman a Vladimir Parra, quien encabeza una turba, tratan de abrir por la fuerza el acceso al auditorio; Vladimir Parra reclama que es una sesión de diputados y que tiene que ser pública, por lo tanto se les debe permitir el acceso a todas las gentes que él lleva.

Como la fuerza pública le señala que solamente él puede ingresar monta en cólera y empiezan a empujar para ingresar todos por la fuerza, de pronto alguien cae, y enseguida otros ruedan, entre ellos la diputada Araceli García Muro, caen en bolita, dos policías jalan a un joven que había quedado abajo y lo rescatan para evitar el sofocón.

“¡Tiraron a Araceli!”, “¡agredieron a la diputada Araceli!”, “¡también agredieron a la diputada Ana Karen!”, “filmen todo, graben, hay que denunciarlos en Derechos Humanos”, “¡nos están agrediendo!”, “¡pidan una ambulancia!”, eran algunas de las exclamaciones durante la zacapela, afuera en el exterior del inmueble, primero un joven urge a la diputada Claudia Gabriela García y a quienes iban con ella que le corran “están agrediendo a Vladimir, los están golpeando”.

La diputada García Luna se suma a la trifulca, todo es confusión, chilla y grita reclama a los policías diciéndoles que los están agrediendo; las mujeres de Zacualpan reparten improperios por parejo, acusan a Rogelio Rueda de “ratero”, “asesino”, de enriquecerse y “dejaste muchos muertos en Zacualpan, por lo de la mina” y luego venía la amenaza “pero los vamos a dejar sin agua; vamos a rellenar los motores de tierra para que no tengan agua, perros, y se mueran”, y volvían con renovados bríos “rateros, asesinos”.

Rogelio Rueda, iba llegando, cuando el zafarrancho ya estaba, trata de entender lo que pasaba y les dice a los policías que él es diputado y señala a Ana Karen y Livier, así como a Araceli y les dice que ellas también son diputadas, en consecuencia se les debe dejar pasar.

Adentro entre los policías Arturo García Arias, observa la escena, pero no se mete, lo ve la diputada Livier Rodríguez y le dice “tráeme mi bolsa y mis cosas, están adentro”, se regresa al auditorio y regresa con las cosas de su compañera de bancada.

Rogelio Ruedas le pide a Arturo García, que busque al Presidente del Congreso, Guillermo Toscano, para acabar el zafarrancho; el diputado tecomense le responde que “no lo veo, creo que no ha llegado”.

Afuera de la puerta para ingresar al local llora Ana Karen Hernández, se voltea a ver el brazo, al parecer trae algunas escoriaciones, se duele de la rodilla, se dice agredida; siguen pidiendo que vaya una ambulancia para que se lleve a la diputada Araceli.

El coordinador de MORENA que fue quien encendió la mecha al tratar incluso de empujar a un elemento policiaco que le pide que no lo toque, no hace caso y lo vuelve a tratar de hacer un lado “ustedes no tienen la culpa, los rateros están adentro”, le dice Parra Barragán el elemento policiaco lo detiene y el coordinador de Morena, empieza a gritar como si lo hubieran atropellado, se arma la cámara húngara, hay mujeres sentadas en el piso que cayeron en el zipizape, todo es confuso, todo ocurrió muy rápido.

Jóvenes con celulares que supuestamente estaban transmitiendo arremeten contra los reporteros (solo éramos dos, Esaú López, de AF Medios y quien esto escribe), incluida la abogada Carmen Quiles, quien trabaja para el Congreso, ella también está haciendo transmisión “en vivo” a través de su celular, nos insultan porque estamos dentro del recinto, nos acusan de tener información privilegiada, que por eso llegamos antes que ellos, luego enfrentan a los policías “por qué ellos están adentro y a nosotros no nos dejan pasar”, se quieren hacer pasar por periodistas.

Llega el presidente de la mesa directiva del Congreso Guillermo Toscano Reyes, sale al exterior, platica con las diputadas, le llueven epítetos de parte de las gentes movilizadas de Zacualpan y los jóvenes, los gritos de “traidor”, “vendido” y otras linduras le llovieron a Toscano Reyes.

Luego de platicar con las diputadas que no quisieron entrar cuando él las invitaba a ello, regresa sobre sus pasos y les dice a los policías que resguardan el orden, “todas las diputadas y diputados pueden ingresar sin ningún problema, pero solamente los que se identifiquen como diputados, nadie más pasa”, y diciendo eso se introducía al auditorio donde sería la sesión.

Afuera de la FSTSE, la diputada Ana Karen Hernández, sigue llorando; más atrás Vladimir Parra, abrazado de una señora de los que lo acompañaban, también llora; la señora lo consuela, luego éste se le desprende de la mano y otra vez va hasta donde está el barandal para gritarle Rogelio Rueda, a Memo Toscano, “¡ya ven lo que provocan por su ambición!, vendidos”.

Para eso las cosas ya están controladas, los elementos policiacos, bien atrincherados recuperan un tolete que en la trifulca terminó en manos de una de las señoras de Zacualpan, el cual blandía de manera amenazadora, recogen uno de los escudos de los policías que también había salido volando en la trifulca.

Y así mientras unos ingresan al lugar donde será la sesión, el coordinador de MORENA, da la orden de retirarse, cuando ya se iba es alcanzado por algún  reportero y le piden recapitular lo sucedido, se detiene y da su verdad… “fuimos agredidos por los elementos policiacos cuando de manera pacífica tratamos de entrar los diputados. pero se nos negó el acceso…” etc., etc.

La sesión….

Y así ya de manera más tranquila a la 18:06 horas se abre la sesión, solo hay quince diputados y diputadas presentes, del PAN, Luis Fernando Antero Valle, Francisco Javier Rodríguez García y Gretel Culin Jaime; del PRI, Rogelio Rueda Sánchez, Lizet Rodríguez Soriano y María Guadalupe Berver Corona; del PVEM, Martha Alicia Meza Oregón, Miguel Ángel Sánchez Verduzco y Luis Fernando Escamilla Velasco; de MORENA, María Isabel Martínez Flores y Julio Anguiano Urbina; las diputadas únicas de MC, Ma. Remedios Olivera Orozco y de Nueva Alianza, Rosalva Farías Larios; y los diputados independientes Guillermo Toscano Reyes y Lizet Anaya Mejía.

En contraparte los diez diputados y diputadas que estuvieron ausentes sin justificación, y que incluso la mayoría ya estaba dentro del recint, son: de MORENA, Vladimir Parra, Livier Rodríguez, Claudia Aguirre Luna, Arturo García Arias, Rogelio Salinas Sánchez y Araceli García Muro.

Del Partido del Trabajo aunque estuvieron presentes en el recinto donde fue la sesión Ana Karen Hernández, Mayra Villalvazo, y Ana María Sánchez Landa, recibieron la orden de quien manda en el PT, de Joel Padilla, pues, que se retiraran de la sesión; el coordinador de esa bancada, Carlos César Farías, ni siquiera hizo el intento de presentarse.

Y así después de las 19:00 horas, concluyó la sesión en donde por unanimidad los 15 diputados presentes aprobaron el dictamen mediante el cual se autoriza al Ejecutivo estatal a contratar uno o más financiamientos hasta por 740 millones de pesos…