Por Juan Ramón Negrete Jiménez

Colima, Col., 5 de junio de 2020.-Este domingo se desarrolló una marcha-manifestación para protestar en contra de la inseguridad que prevalece en el estado, por el asesinato de mujeres y para pedir la renuncia del gobernador José Ignacio Peralta Sánchez, la cual no tuvo la respuesta esperaba pues apenas se congregaron aproximadamente 200 personas, las cuales marcharon desde el parque de la Piedra Lisa hasta el Jardín Libertad de esta ciudad, culminando a las afueras de la entrada principal de Palacio de Gobierno.

La marcha convocada por el Frente en Defensa del Maíz, la Coordinadora Socialista revolucionaria, el colectivo Verde Colima, el Consejo Indígena por la Defensa del territorio de Zacualpan, entre otros, denominada “Por la Paz y la Justicia” no logró la movilización que esperaban a pesar de que la marcha inició con un retraso de 35 minutos de acuerdo a la hora pactada, dando tiempo para que se sumaran más personas, entre ellos los indígenas de Zacuaklpan lo cual no sucedió.

La marcha se desarrolló sin sobresaltos, aunque sí con cierto morbo, por los hechos violentos ocurridos hace dos o tres días en Guadalajara, coreando consignas que eran dirigidas por la exaspirante a presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Colima, Guadalupe Quijano, entre las que se encontraba aquella de “¡Fue-ra/Nacho, Fue-ra/Nacho!”, que alternaban con los gritos de “Dónde están, ¿Dónde están/nuestros hijos, dónde están?”, también coreaban aquella de “”Nacho, escucha, queremos tu renuncia”.

Los manifestantes llegaron al centro de la ciudad custodiados por elementos de la policía de seguridad vial, quienes encabezaron la manifestación, además de que estuvieron realizando el cierre de las calles para evitar algún posible accidente y al llegar al Jardín Libertad, le dieron la vuelta al mismo para concluir afuera de la entrada principal de Palacio de Gobierno, el cual se encontraba cerrado, sin vigilancia aparente.

Al concluir la manifestación ataron las lonas que llevaban, una a la entrada principal, frente al portón, otras más anarradas desde los ventanales del edificio de Palacio y cartulinas y otras lonas pequeñas fueron colocadas en el piso sobre la amplia banqueta frente al inmueble de Palacio. También frente al portón del acceso de Palacio, colocaron un cajón pintado de negro, simulando un ataúd.

Lona contra Vladimir, divide a los marchistas

Cuando llegaron a Palacio de Gobierno los manifestantes se disgregaron, mientras unos se iban a sentar a las bancas del jardín principal, otros se congregaban para escuchar el pronunciamiento colectiva de la denominada Marcha por la Paz y Justicia.

Pero otros que participaron en la marcha se les olvidó el fin principal que era írsele a la yugular al gobernador y a quien se le lanzaron duro y a la cabeza fue al presidente del consejo político estatal de MORENA y coordinador de la fracción de ese partido en el Congreso Local, Vladimir Parra Barragán.

Y es que en la marcha participó, el grupo encabezado por María Silvia Guardado, Teresita Mascorro, Esteban Meneses y Jesús Magaña, un manifestante que se presenta a los actos con muletas, ellos se apostaron al lado contrario de la entrada a Palacio, y colocaron sus lonas entre ellas, una que llamó mucho la atención en contra de Vladimir Parra, lo que provocó un altercado con algunos de los organizadores de la manifestación, que fueron a decirles que la marcha era para pedir la renuncia del gobernador, no en contra del coordinador de los diputados de MORENA.

La lona que colocaron en contra del coordinador de los diputados de MORENA, tenía impresa la imagen de Vladimir Parra, con la leyenda escrita en letras negras y rojas que decía: “Vladimir Parra Barragán. No más traiciones a las familias colimenses. Ya no creemos en tus mentiras”, esa lógicamente puso de pestañas a las agrupaciones convocantes, pues esperaban todo, menos que hubiera fuego amigo en contra de quien ha patrocinado muchas de sus acciones.

Efraín Naranjo Cortés, fue a reclamarles a Esteban Meneses y a María Silvia Guardado, y al tiempo que les decía que “en eso no habíamos quedado”, les pedía que retiraran la lona en contra de Vladimir.

Esteban Meneses, le preguntaba a Efraín Naranjo “¿Quién no quedó, perdón?, ¿quién no quedó?, esta es una marcha libre, mira Efraín, Efraín, quedan mal (queriéndolos quitar), si se permite la libre manifestación no pasa nada”.

Luego terciaba Teresita Mascorro, para espetarle a Efraín Naranjo, que se supone había acudido como observador del comité de derechos humanos no gubernamental, “Esto es parte de la manifestación y hoy siete de junio,  libertad de expresión, no nos pueden impedir, Vladimir es parte del show, le exigimos a Vladimir Parra que haga lo conducente, él ha sido parte del juego. No nos impidas Efraín”.

Los dimes y diretes continuaban y alguien que se encontraba cerca, para acabar con este altercado, empezó a corear el estribillo de “ni una más, ni una más,  ni una más…”

Efraín Naranjo, ante esa actitud, dijo en corto que esa acción ya la esperaban de parte de este grupo, por lo que advirtió que en futuras marchas no les permitirán que ellos se unan a sus protestas y manifestaciones.

Mientras eso ocurría Guadalupe Quijano, megáfono en mano decía que esta manifestación era por las mujeres y los hombres, cansados por la mala política de seguridad de este gobierno y anunciaba que dos jovencitas darían lectura al pronunciamiento político, al tiempo que pedía silencio para escuchar también a las personas de Zacualpan y a los del Frente por la Defensa del Maíz.

La lectura del manifiesto inició a cargo de dos jovencitas que se alternaron para leer el pronunciamiento, en donde iniciaron señalando que “¡Ni felices ni seguros!”, mencionando que Colima es uno de los lugares más peligrosos del país, y que a cinco años de que José Ignacio Peralta Sánchez tomó  protesta como gobernador del estado, su estrategia de seguridad ha traído vio0lencia y dolor para nuestra entidad.

Enseguida enumeraban la información para avalar sus dichos, entre lo que destacaban que Colima es el primer lugar nacional en feminicidios, homicidios dolosos y robo a casa habitación, señalando que tan solo en mayo privaron de la vida a sesenta personas con impunidad total.

Señalaron que siete policías estatales fueron secuestrados y asesinados a sangre fría mientras cumplían una comisión ordenada ilegalmente por el Secretario de seguridad Pública, con el permiso del gobernador, según afirmaban los manifestantes.

Luego mencionaban que el feminicidio de la diputada Anel Bueno se suma  al de cientos de mujeres agredidas por su género, con una Fiscalía General del Estado que está más interesada en enterrar la verdad que en procurar justicia  para las víctimas.

Enseguida hacían el señalamiento de que “hay un incalculable número de personas desaparecidas y se siguen reportando nuevos casos todos los días. Ante esto, el gobernador no ha reconocido la gravedad de la situación y las autoridades no han respondido a las exigencias de las familias”.

Enseguida decían que la corrupción y los vínculos con el narcotráfico están presentes  en casi todas las instituciones de seguridad en el estado, con la complicidad y el silencio de los altos mandos.

Según los manifestantes en su pronunciamiento ante la opacidad y la ineficiencia de las autoridades queda demostrado que Colima es un estado fallido, ya que “mientras la gente muere, el gobernador hace turismo político fuera del territorio”, lo cual ya no se puede tolerar.

Enseguida pasaban a sus demandas, donde le piden al Congreso del Estado, inicie de inmediato juicio político en contra del Gobernador; se presente la renuncia por parte del Secretario General de Gobierno; que haya un reforma urgente en la Secretaría de Seguridad Pública para que los policías dejen de ser utilizados como agentes privados de los poderosos y regresen al servicio del pueblo.

No llegaron los de Zacualpan…

Esta última del pronunciamiento parte fue leída por Julia Laureana Aranda, del Consejo Indígena por la Defensa del territorio de Zacualpan, quien exigió un esquema de ciudadanización de la seguridad pública donde se incluya un consejo ciudadano”.

Finalmente pedía, “que se replantee la política integral de seguridad en el estado, dándole mayor importancia a los programas de prevención  de la violencia y delito, “transportándose los proctólogos (sic) (esta frase la dijo equivocadamente pues lo que había querido decir transparentándose los protocolos” de investigación judicial, combatiendo la corrupción e impunidad en las instituciones”.

En la última parte del pronunciamiento Julia Laureana Aranda, del Consejo Indígena por la Defensa del Territorio de Zacualpan, se lamentaba de que los habitantes de aquella comunidad indígena no se pudieron trasladar para participar en la marcha. “Necesitamos justicia para toda la gente, hoy llegue tarde precisamente a la marcha porque mandaron policías cerca de mi casa, vigilando al Consejo Indígena por la Defensa del Territorio, porque pensaron que la Defensa del Territorio había convocado a marcha aquí en Colima y pido justicia para todos los que fueron asesinados”.

Al terminándose la lectura de este pronunciamiento se dio por concluido el evento y mientras se formaban algunos grupitos para platicar las incidencias de la marca, algunas de las organizadoras se pasaban al jardín Libertad a platicar con un grupo de cinco visitadoras de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Colima, quienes estuvieron supervisando la marcha para dar fe que no hubiera ningún tipo de violación de los derechos humanos.

Carmen García García y Efraín Naranjo Cortés del Comité de Derechos Humanos no Gubernamental que estuvieron participando como observadores, dijo Efraín, llevaron a Julia  Laureana Aranda, para que relatara el hostigamiento que dijo sufrió de parte de elementos de la policía estatal, vestidos de civiles que la anduvieron siguiendo en camionetas grises para intimidarlos para que no acudieran a la marcha, sin embargo cuando las visitadores de la Comisión de Derechos Humanos le preguntaron que le habían respondió que nada, pero que la estuvieron siguiendo para todas partes.

Así, poco a poco se empezaron a retirar, los primeros en marcharse fueron los familiares de algunas personas desaparecidas que retiraron sus lonas, las doblaron y se fueron, dejando a algunos grupitos de los organizadores, reconociendo entre ellos que las cosas no salieron como lo habían proyectado y que la gente no salió, aunque el consuelo fue que afortunadamente fue una manifestación tranquila.