Por Raymundo Padilla Lozoya*
Colima, Col., Abril de 2020.- Los desastres asociados a epidemias son especiales porque muestran las capacidades políticas, económicas, gestoras y administrativas de las autoridades encargadas de enfrentar la amenaza. Al paso del tiempo, los documentos y otros vestigios permiten al historiador reconstruir lo ocurrido. Una de las fuentes más comunes en el siglo XX son las hemerotecas, que resguardan los periódicos publicados con la información considerada relevante.

Así, a continuación, transcribiré una de las escasas notas periodísticas que existen, con datos de Colima, relacionados con las respuestas ante la pandemia de 1918 por el virus H1N1 (1).

El texto de la nota ofrece al lector una serie de temas relevantes, para el criterio de la época. Es una parte o versión que aporta luces sobre un suceso histórico. Se debe considerar que el trabajo histórico académico implica contrastar distintas fuentes e identificar versiones para construir una interpretación argumentada y sustentada con la mejor evidencia. Por lo anterior, esta noticia es una versión parcial, pero interesante para el lector, porque aporta un panorama general de lo sucedido.

Título de la noticia: En Colima se dictaron acertadas disposiciones para combatir la Influenza Española
Origen, la noticia fue enviada, como se indica: (Por Correo). Se puede inferir que la autoría del envío fue responsabilidad del personal del Ejecutivo Estatal, porque la información expone las acciones realizadas por el gobernador del Estado, Felipe Valle, publicadas en Edicto, para conocimiento de toda la población. Pero además incluyó información complementaria de otros temas, como se leerá.
COLIMA, noviembre 7.- Según información en mi correspondencia anterior, el ciudadano Gobernador del Estado, con actividad y energía que acostumbra: dictó diversas medidas preventivas contra la “influenza española”; pero, desgraciadamente, la epidemia al fin invadió nuestro Estado, aunque no con los caracteres alarmantes con que se ha desarrollado en otros lugares del país. En vista de esto, el Gobernador ha renovado sus disposiciones, acordando desde luego la clausura de las escuelas oficiales e incorporadas, así como de teatros y otros centros de reunión y expidió, además, las siguientes disposiciones:J. Felipe Valle, Gobernador constitucional del Estado libre y soberano de Colima, a los habitantes del mismo hago saber:Que en uso de las facultades extraordinarias que se me han concedido en el ramo de Salubridad, por el H. Congreso del Estado, según decreto número 7 del día 30 del mes próximo pasado, y a efecto de conjurar la epidemia de la Influenza Española, de la cual se han registrado algunos casos en esta ciudad, he tenido a bien dictar las siguientes disposiciones:
INQUILINOS Y PROPIETARIOS
Son sus obligaciones:1º. Regar y barrer diariamente antes de las 6 de la mañana, la parte de la calle, correspondiente al frente de sus casas, siendo condición indispensable que el riesgo se haga antes del barrido.2º. Regar tan sólo las mismas calles, profusamente, todos los días de 3 a 4 de la tarde.3º. Mantener en perfecto estado de aseo los patios, corrales, excusados, caños de desagüe, caballerizas y establos, debiendo depositar diariamente en los carros de limpieza pública las basuras que resulten del barrido interior, el que deberá hacerse regando previamente soluciones antisépticas, como la de creolina al 5 por ciento (20 partes de agua y una de creolina) y cuando más no se pueda, simplemente con agua en abundancia.

TEMPLOS Y CUARTELES, HOTELES, MESONES Y DEMÁS LUGARES DE REUNIÓN
Los encargados o responsables de ellos, quedan obligados:1º. Al cumplimiento del riego y barrido de calles, según se expresan en los puntos 1º y 2º indicados para los inquilinos y propietarios de casas.2º. Al aseo interior de dichos edificios y lugares de la manera que se expresa en el punto 3º. Que antecede.3º. En los templos y talleres deberá hacerse precisamente dos veces al día el barrido regándose previamente con soluciones de creolina en la proporción indicada del 5 por ciento. Dicho aseo tendrá efecto, por la mañana con la debida anticipación a la asistencia de fieles u operarios en sus respectivos casos y a la hora del mediodía, con igual anticipación.

TEATROS, CINES Y DEMÁS CENTROS DE DIVERSIÓN
1º. En dichos lugares se observarán las mismas disposiciones anteriores, respecto al aseo interior y especialmente respecto a la desinfección que deberá hacerse precisamente antes de dar principios los espectáculos, los cuales no tendrán efecto si no se hubiere llenado tal requisito.2º. Ningún espectáculo o diversión deberá prolongarse o tener verificativo después de las 10 de la noche.
CANTINAS, BILLARES, RESTAURANTES Y CAFÉS
Se prohíbe, de igual modo, que estos establecimientos permanezcan abiertos al servicio público después de las 10 de la noche.
FRUTAS Y ALGUNOS COMESTIBLES
1º. Queda estrictamente prohibida la venta de frutas verdes y las que se hallen en estado de descomposición, bajo la pena del comiso de ellas.2º. Del mismo modo se prohíbe la venta de dulces, pasteles, panes, “fruta de horno” y frutas cocidas que se usan para tomarse con leche, ya sea que se encuentren para su venta en las plazas, rastrillos, calles o dentro de las tiendas y casas, si no se hallan resguardados dichos artículos de la acción del polvo, por medio de lienzos o vidrieras.
TRANVÍAS, CARRUAJES Y AUTOMÓVILES
Los tranvías, coches y automóviles del servicio público, deberán asearse dos veces al día con soluciones de creolina al 5 por ciento o de cualquier otro antiséptico, por la mañana antes de ponerse al servicio y al mediodía.
BAÑOS Y LAVADEROS PÚBLICOS
1º. Los dueños o encargados de estos lugares, deberán conservarlos en perfecto estado de aseo, quedando obligados, además, al uso de las soluciones antisépticas, que esparcirán debidamente en los pisos.2º. Quedan obligados los mismo dueños o encargados de baños y lavaderos, a efectuar la renovación constante del agua en los depósitos respectivos y a lavar éstos frecuentemente.
RÍO PRINCIPAL Y ARROYOS
Queda estrictamente prohibido arrojar basuras al río y arroyo o depositarlas en las márgenes de los mismos.
PENAS
Cualquiera infracción a estas disposiciones, se castigará con sujeción a lo que dispone la fracción XXIX del artículo 58 de la Constitución Política del Estado, o sea con multa de 50 centavos a $200.00 o arresto hasta por quince días.
Hasta aquí se lee el documento procedente de un Edicto. Posteriormente la noticia ofrece información complementaria de otros temas relevantes.
CANDIDATOS
En ese entonces se iniciaba la competencia electoral y figuraban como candidatos a la presidencia municipal los ciudadanos Tiburcio Santana, apoyado por el Club Independiente y el profesor Mariano Pérez Andrade, por el Club Municipio Libre.
FERIA DE TODOS SANTOS
A pesar de que desde el mes de octubre se registraron muertes asociadas a la epidemia de influenza en Colima, el gobernador Felipe Valle, autorizó la realización de la Feria de Todos Santos, la cual estuvo muy animada los primeros días. Pero poco a poco disminuyó la afluencia debido a la epidemia. Entre los 8 y los 15 días después de la citada feria incrementó el número de contagios y muertes de colimenses.
ENFERMOS
Por la influenza enfermaron los diputados Castañeda Milanez, H. López, Alfaro, Hernández, el oficial 1º de la secretaría de Gobierno, la mayoría de los regidores del Ayuntamiento, seis miembros de la Acordada, ocho de la gendarmería de a pie, dos sepultureros, cinco enfermeras del Hospital Civil, toda la ambulancia del Hospital Militar y cerca de quinientos particulares.
Entonces, como ahora, la delincuencia no dio tregua y el gobernador protegía principalmente a las familias pudientes. Cuando “fue asaltado el señor Arnoldo Vogel por un grupo de bandidos, habiendo muerto el mozo de este caballero y uno de los asaltantes. El Ejecutivo del Estado dio aviso al General J, J. Méndez, pidiéndole un destacamento para la región de San Antonio”.
Entonces, como ahora, la autoridad sabía desde varios meses atrás que se diseminaba una enfermedad epidémica y tardó en reaccionar y emitir disposiciones para proteger a sus ciudadanos.
La noticia transcrita permite recrear un panorama de los servicios que disponía la ciudad de Colima y el estado, así como de los espacios públicos y los negocios privados que constituían la economía local.
En 1918 se ignoraba que era un virus el causante de la enfermedad. Creían que la enfermedad era causada por una bacteria transportada por el aire contaminado, por ello ordenaban cubrir la comida y lavarla, incluso cubrirse con mantas, bufandas y ponchos.

En el año 2020 sabemos que el COVID19 es un virus y que nos enferma, pero contamos con información científica para contener su propagación.

En 1918 NO se indicaba el uso de cubrebocas, y solamente el personal médico se cubría, aunque no lo suficiente, porqueLa creolina fue el desinfectante más utilizado en 1918, como ahora lo son el jabón y el gel con alcohol.
La denominada Influenza Española de 1918 fue la peor pandemia del siglo XX. Mostró por primera vez que la humanidad podía ser vulnerable ante una misma amenaza natural, como ocurre actualmente ante el CIVD19.

Sin embargo, NO existen monumentos, edificios u homenajes que ayuden a rememorarla.

Eso ha ocasionado que la sociedad olvide sus peores amenazas naturales: las epidemias. Sería ideal contar con vestigios de las batallas más mortales libradas por las sociedades, para preservar su memoria, pero, sobre todo, para recordar a las autoridades que deben fortalecer permanentemente el sistema médico, en lugar de desmantelarlo, como ha ocurrido.

Los mexicanos merecemos instituciones de salud, científica, técnica y operativamente eficientes y de calidad, para ofrecer ayuda a cada ciudadano cuando más lo necesita.

Desgraciadamente, desde 1918, se nota que, a los gobiernos, en sus tres niveles, los han tomado por sorpresa las epidemias, como si nunca ocurrieran. Y es lamentable que sean históricas las malas condiciones de los servicios médicos, evidentes, cuando ocurren desastres.

Pero lo más lamentable es que en 100 años, no ha habido suficientes políticos para honrar la memoria histórica de quienes arriesgan todo por salvar vidas humanas y sensibles para dotar a los científicos, médicos, enfermeras y demás personal, del equipamiento requerido para enfrenar las peores desgracias.


(1)  Agradezco ampliamente la generosidad de la doctora Claudia Patricia Pardo Hernández, investigadora del Instituto Mora, por facilitarme esta nota publicada en el periódico El Pueblo, en la Ciudad de México, el viernes 15 de noviembre de 1918, en la página 6.


* Periodista, historiador y antropólogo, especialista en riesgos y desastres, Universidad de Colima. Email: rpadilla@ucol.mx