Rogelio Guedea
Defender a la Universidad de Colima con la razón,pero también con los dientes
Hace unos días, el diputado Vladimir Parra, secundado por la diputada Blanca Livier Rodríguez Osorio, presentaron en el Congreso del Estado una iniciativa de reforma a la Ley Orgánica de la Universidad de Colima que resumieron en diez puntos, de entre los cuales uno es el que más han abanderado por generarles, obviamente, más dividendos sociales: el de la gratuidad de ingreso a nuestra máxima casa de estudios. La iniciativa presentada por el diputado Vladimir Parra es irresponsable y temeraria por dos razones esenciales: en primer lugar, porque viola la autonomía universitaria contemplada en la propia Ley Orgánica y, en segundo lugar, porque con la promesa de beneficiar a los estudiantes, lo que busca es que agentes externos se entrometan en la vida universitaria con fines políticos y de revanchismo personal. Con respecto al primer punto, quien lea la Ley Orgánica se dará cuenta, en primer lugar, que la ruta para la reforma de la misma recae en la propia comunidad universitaria y a iniciativa del propio rector, a quien la Ley (en su artículo 27 y 28) le confiere el poder no sólo de defender la autonomía universitaria con todos los recursos que cuente para ello (incluidos los morales y legales) sino también lo faculta para llevar a cabo las acciones necesarias para mejorar cualesquiera de sus funciones sustanciales, entre ellas, si así lo considera, la de reformar la propia Ley Orgánica. Como en ningún lado de la Ley dice que esto lo harán de manera oficiosa personas ajenas a la casa de estudios (como el poder legislativo o el ejecutivo), claro está que quienes así lo hagan estarán violando su autonomía. Ya hubo en la Universidad de Hidalgo una controversia similar y un juez de Distrito resolvió proteger a la casa de aquella entidad de esa intromisión externa por considerarla “atentatoria de sus facultades de autogobierno y autorregulación”. Todo lo anterior quedó radicado en el expediente 1353/2017-II-B del Juzgado de Distrito del Estado de Hidalgo, para quien guste consultarlo. Este es un buen precedente para que el diputado Vladimir Parra y sus adláteres  depongan su intentona de desestabilizar a una institución a la que en realidad lo último que le puede pasar ahora es que alguien que no la conoce le diga lo que necesita. El segundo punto es de tipo político y ya yo en una colaboración pasada había advertido la intención de este grupo de morenistas (aliado a otro grupo de ex universitarios liderados por el ex líder sindical Leonardo Gutiérrez) de intervenir la casa de estudios para conseguir tomar el poder de la misma en el proceso rectoral por venir, imponiendo a un advenedizo, para lo cual buscan proponer medidas irresponsables como la gratuidad para ganarse con ello el apoyo social y, de paso o principalmente, encubrir el mal trabajo legislativo que ha hecho el propio Vladimir Parra, quien nunca cumplió lo que prometió en campaña y tanto él como muchos de sus compañeros morenistas se han ganado un descrédito social que incluso hace peligrar su futuro político. Es precisamente por eso que lanzan, aviesa e irresponsablemente, medidas como ésta para intentar legitimarse, sin saber que las consecuencias de sus actos son más perniciosas para ellos que benéficas, pues la respuesta universitaria a esta agresión legislativa ha sido contundente y no ha hecho sino reflejar la fuerza y la unión de la institución. Si Vladimir Parra y su grupo quieren reformar algo, entonces que reformen la Constitución Política de nuestro estado para evitar que lleguen al Congreso del Estado diputados sin formación académica y profesional y con nula experiencia legislativa, como es su caso y el de otros muchos diputados, pues eso sí impacta muy negativamente en la sociedad y retrasa su desarrollo. También que reformen su propia Ley Orgánica, ya que así como está no hace sino pisotear a los grupos parlamentarios minoritarios y atropellar, por razones puramente políticas, los derechos de muchos trabajadores del recinto legislativo. Finalmente, una cosa más: Vladimir Parra exigió hace unos días, en una entrevista radiofónica, que se respetara la autonomía del Congreso, con lo cual demostró que sabe muy bien la importancia de este derecho, ¿por qué entonces pretender violar impunemente la universitaria?