Julio 28 de 2019 (La Silla Rota)

Omar tuvo que huir de Zihuatanejo en Guerrero, dejó su familia, sus amigos, su trabajo, su vida, al fin y al cabo. El narcotráfico lo tenia amenazado, como periodista lo obligaban a que publicara lo que ellos querían, tenía que ser el vocero del cártel.

Entrevistado por El Sol de México, Omar relata como escapo del crimen organizado y como no puede regresar a su hogar porque ello significaría la muerte.

“Te obligan a que tú seas vocero de ellos, y digo te obligan porque no estás en condiciones de decirles no voy a publicar esto, ya que ellos son los que dictan la línea editorial a los reporteros allá”

Omar fue secuestrado en al menos tres ocasiones, la última vez que lo hicieron pensó que ahora su lo matarían, “la tercera es la vencida”. Sin embargo, lo liberaron así que huyó, escapó a Michoacán.

Ahí, activistas lo contactaron con la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) y lo apoyaron para integrarse al mecanismo de protección a periodistas en la Ciudad de México para recibir refugio.

Sin embargo, su familia no fue incluida en la protección y hasta el momento está impedido para volver a Guerrero, pues sus agresores siguen operando allá.

Actualmente, Omar reprocha que no hay oportunidad para los comunicadores desplazados que están en el mecanismo de protección para seguir con su trabajo.

El mecanismo de protección a periodistas en el que está Omar, apoya hoy a unos 800 comunicadores y cuenta solamente con entre 22 mil y 25 mil pesos mensuales para protegerlos a todos.

Esto de acuerdo con Rodrigo Santiago Juárez, director general del Programa Agravio a Periodistas de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

La situación para periodistas es alarmante, para la CNDH la cantidad de periodistas protegidos podría crecer próximamente a más de mil beneficiarios si no se frena la violencia.

Varios son los factores que hacen imposible proteger correctamente a los comunicadores: carencias económicas, opacidad y falta de voluntad política.

Por ello, Omar y otros comunicadores refugiados se vieron obligados a conformar la asociación Periodistas Desplazados de México, para visibilizar el problema y buscar que otros periodistas conozcan las medidas cautelares que hay.

Balbina Flores, representante de Reporteros Sin Fronteras en México (RSF) señala que las condiciones de riesgo para ejercer el periodismo en todo el país, desde hace más de una década, son de las peores.

“Sabemos que ha fallado la supervisión, la implementación de medidas y los análisis de riesgo, así como la profesionalización del personal que otorga las medidas cautelares, porque ha habido una rotación constante de personal dentro del mecanismo de protección”

Para Flores, el presupuesto para operación del mecanismo es insuficiente, sin mencionar que lo opera una empresa privada que no tiene el perfil para prestar los servicios de protección.

“En el discurso del gobierno en todos sus niveles tiene que ser de respeto al ejercicio periodístico […] es algo que no estamos viendo ahora y nos preocupa y se lo hemos señalado a las autoridades actuales”