Han pasado 62 del terremoto que sacudió a la Ciudad de México y que tiró a la Victoria Alada, mejor conocida como el Ángel de la Independencia.

 Jul 28, 2019 tomado de Reporte Índigo

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Son tres los grandes sismos que han azotado a la Ciudad de México. Los más presente entre los mexicanos, incluso por la increíble coincidencia que tuvieron, se registraron los 19 de septiembre de 1985 y 2017. Sin embargo, otro, con casi el mismo trágico final, sacudió a los capitalinos en 1957: el Sismo del Ángel.

Algunos de los más viejos lo recuerdan principalmente por que uno de los monumentos más importantes de la ciudad cayó: el mítico Ángel de Independencia.

La madrugada del 28 de julio de 1957, la Ciudad de México fue sacudida por un sismo de magnitud 7.8. Su epicentro estaba ubicado cerca del Puerto de Acapulco, en Guerrero, sin embargo, en la capital mexicana fue devastador. 

Los medios locales de entonces reportaron que inicialmente la población lo consideró como un apagón generalizado, pues debido a la hora del siniestro (2:40 horas) el entonces Distrito Federal se sumió en uno obscuridad que hizo a pocos dimensionar realmente la gravedad de lo que acababa de ocurrir.

Muchos regresaron a dormir pues la información que se tenía en ese momento era poca debido al horario y al minúsculo o nulo acceso a los medios.

Al siguiente día la realidad conmocionó a la ciudad entera. La luz del sol dejó ver lo que la noche anterior era imposible: muerte.

DAÑOS

Sin embargo, el hecho más impactante y que quedó grabado en la memoria colectiva fue la caída de la Victoria Alada, mejor conocida como el Ángel de la Independencia. Tanto que incluso el movimiento telúrico fue bautizado como el Sismo del Ángel.

El hallazgo de más cuerpos iba desmintiendo la primera cifra oficial de los fallecidos, que la mañana del domingo 28 de julio se cerró en sólo cuatro, contraste que quedó muy corto respecto a los 25 derrumbes de los que hasta ese momento se tenía noticia, y que al final se cerró en más de 50 muertos.

El punto crítico se alcanzó cuando se realizaban la labores de rescate de un edificio que se hallaba en la esquina de Álvaro Obregón y Frontera, en la colonia Roma: doce familias quedaron bajo los escombros. Rescate que lamentablemente terminó con la recuperación de 33 cuerpos, según los reportes de entonces.

La zona centro de la República Mexicana, particularmente la Ciudad de México, fue la más afectada por el sismo: causó la muerte de más de 50 personas y los daños en propiedades particulares y gubernamentales se calcularon en dos mil millones de pesos de esa época, de acuerdo con el gobierno de México.

Las poblaciones más afectadas –según datos oficiales– fueron “Guerrero: 95% de los edificios de San Marcos se dañaron; en Chilpancingo el 90% de sus construcciones tuvieron afectaciones; en Chilapa, 70%; en Huamuxtitlán y Tuxtla el 60% de los inmuebles fueron afectados y en Ayutla se estimó una pérdida de 360 mil pesos”.

En la capital mexicana la mayoría de los daños se concentraron en la zona centro, en lo que hoy es la Delegación Cuauhtémoc.

EL ÁNGEL DE LA INDEPENDENCIA

Ver destrozada en el suelo a la Victoria Alada, del escultor italiano Enrique Alciati era impactante. La estructura pesaba siete toneladas y tenía 6.7 metros de altura. Estaba hecha de bronce y recubierta de oro. 

Sin embargo, lo que más pesaba era lo que representaba: un símbolo de libertad, icono cultural; monumento emblemático de la propia Ciudad de México.

El Monumento a la Independencia fue inaugurado por Porfirio Diaz, el 16 de septiembre de 1919, con motivo de los eventos para conmemorar el centenario de la Independencia de México.

El personal del Departamento del Distrito Federal fue el encargado de recoger los restos del Ángel de la Independencia. Había caído de una altura de 38 metros, y la Victoria Alada estaba irreconocible. Incluso, la cabeza tuvo que ser levantada metros más adelante del cuerpo.

En la evaluación de los daños, se determinó que sólo la pierna y el brazo se habían salvado. No hubo forma de rescatar el resto del cuerpo, fue pérdida total.

Entonces, el escultor José María Fernández Urbina encabezó un equipo de técnicos y especialistas y rehicieron desde cero el Ángel de la Independencia. Tardó más de un año en su construcción, sin embargo el 16 de septiembre de 1958 fue colocado el nuevo en la Columna de Independencia, el mismo que hoy se eleva por el corazón de la avenida Reforma.

En 1986, luego de haber permanecido varios años guardada, la cabeza original de la Victoria Alada –de 400 kilos– fue llevada al Archivo Histórico de la Ciudad de México y colocada en la entrada, donde puede ser admirada por quien así lo desee.

La actual escultura del Ángel de la Independencia ha permanecido intacta desde 1958, a pesar de los numerosos sismos que han sacudido a la capital.