Evocaciones

Por Raúl Moreno Wonchee

¿A qué se debe la crueldad de abril? Algo tendrá que ver el catolicismo irlandés del poeta ya que la semana santa suele caer en el cuarto mes del calendario.

Y aunque la liturgia anglicana se parece a la romana, los de la antigua Éire tienen más aguzado el sentido de su religiosidad vinculada a su resistencia patriótica, que sus adversarios históricos que tienen en la suya una de tantas sinrazones de sus ímpetus imperiales.

Para los mexicanos, tan afectos a sincretismos que validen nuestro victimismo irredento, la crueldad de abril no sólo se debe a que Cristo fue abandonado en la cruz por su padre, sino al asesinato a traición de Emiliano Zapata, cometido en nombre del entonces nuevo orden constitucional comprometido con la revolución social.

Proclamada por Ricardo Flores Magón, Zapata asegundó su razón y profundizó su raíz para decirlo con Jesús Sotelo Inclán.

Etapa cuya culminación quedó pendiente, logró sin embargo avances en el ejercicio de los derechos sociales y su desarrollo institucional.

En el discurso de las sucesivas transformaciones, la primera nos dio independencia pero dejó pendiente la república, la segunda nos dio el Estado soberano y laico dejando de lado la democracia, la tercera nos dio desarrollo democrático pero quedó a deber la justicia social.

Larga marcha que para continuar requiere remover los obstáculos al crecimiento y romper el espinazo a la desigualdad. Cuarta transformación –o mejor, revolución– que deberá atar los cabos sueltos de las anteriores y unificar, como nunca antes, a los mexicanos –en paz y en democracia, por supuesto– lo que no han entendido los beneficiarios del vuelco electoral que en vez de asumir su responsabilidad, se conforman con regodearse con lo que aún no entienden.