LA NAVE VA

*Los ausentes*

por Raúl Moreno Wonchee

En la víspera del cincuentenario se inauguró en la sede universitaria de Tlatelolco “Los ausentes”, una singular escultura conmemorativa del 2 de octubre de 1968: huellas dejadas por personas que caminaron sobre una superficie cuando el cemento que la reviste estaba recién colado. Imaginativa metáfora, una más, sucedánea de los datos duros que debieran sustentar la leyenda negra de lo allí acaecido hace medio siglo.

Pero hay ausentes que hoy cobran nueva presencia, dos personajes no sé si emblemáticos pero sin duda los más brillantes del Consejo Nacional de Huelga: Marcelino Perelló Valls y Luis González de Alba.

Cada uno dueño de una poderosa inteligencia que ambos supieron plasmar en textos ecuménicos, algunos fundamentales para entender y discutir el Movimiento.

Pero al nuevo oficialismo que se lo ha apropiado y está falsificando su legado, se le hizo fácil ignorarlos en el recuento de los ausentes hecho en el mitin del Zócalo, donde los sicofantes ofrecieron a la juventud una versión del 68 con la estulticia como explicación y con un horizonte de derrota y autodenigración nacional.

En su momento, Luis y Marcelino fueron acusados de alta traición por atreverse a discutir con lucidez la leyenda negra y cuestionar las fantasías de Elena Poniatowska.

Y fueron enviados a la hoguera por el santo oficio acusados de crímenes de lesa moralidad.

En otro aniversario, Enrique Krauze los reunió en Letras Libres donde cruzaron cartas entre el 31 de julio y el 29 de agosto de 2003, un memorable debate que enriqueció la herencia intelectual del 68 cuya divisa mayor es la libertad, incompatible con el sectarismo excluyente que amenaza distorsionar la memoria del Movimiento.