La nave va

*Mayoritarios y mayoristas*

por Raúl Moreno Womchee

El apotegma “en democracia la mayoría manda” hoy tan de moda, parece un axioma, pero no lo es.

Definitorio de la titularidad del poder político, puede convertirse en subterfugio estadístico para escamotear razones, eludir el debate, impedir el diálogo o derivar dictados y aún dictaduras.

Porque en democracia las minorías también cuentan y no sólo en función de alianzas que conformen o refuercen mayorías sino para depurar propuestas mayoritarias, articular decisiones incluyentes y por supuesto impedir exclusiones.

Riesgo mayor, entonces, en una discusión suplantar los argumentos por invocaciones a la mayoría como suele hacerlo el inefable Noroña.

Hasta el PRI de los sesenta tempranos, aquel del carro que digo completo, completísimo, entendió que en la confección de las leyes era indispensable la participación de las minorías e introdujo la figura de los diputados de partido, con lo que dio comienzo la larga marcha de reformas políticas que llevó a la alternancia y hoy asoma, aún en grado de tentación que en cualquier momento puede convertirse en tentativa, como un gobierno de arreglos ya no de mayorías sino con mayoristas.

Porque no se debe pasar por alto que en los sesenta años consecutivos de gobiernos priistas mayoritarios se trató siempre de fuerzas políticas que correspondían a las grandes mayorías sociales organizadas.

Ahora, la mayoría cuyos votos han dado la Presidencia de la República a López Obrador, está débilmente organizada, tiene escasos vínculos ideológicos y carece de programa, en un contexto que propicia una extrema volatilidad política.